La decisión del Ejecutivo de Javier Milei generó polémica al restablecer la denominación “Día de la Raza” para el feriado del 12 de octubre, revertiendo una política cultural implementada en 2010.
La administración encabezada por Javier Milei retomó la antigua denominación en publicaciones y documentos oficiales, lo que generó un amplio rechazo por parte de organizaciones sociales, referentes de derechos humanos y comunidades originarias.
La decisión implica un retroceso en materia de reconocimiento histórico y un gesto de negacionismo cultural, según advirtieron distintos sectores críticos del Gobierno.
Un cambio con fuerte carga simbólica
La actual administración revirtió una política que había sido establecida en 2010 por el Decreto 1584/10, firmado por la entonces presidenta Cristina Fernández de Kirchner. Aquella norma reemplazó el término “Día de la Raza” por “Día del Respeto a la Diversidad Cultural”, con el propósito de promover la reflexión sobre la historia colonial y visibilizar los derechos de los pueblos originarios.
El uso nuevamente del término “Día de la Raza” fue considerado por expertos como una relectura conservadora de la fecha, en línea con el discurso ideológico del actual Gobierno libertario.
Feriado puente y repercusiones políticas
Aunque el cambio no se formalizó mediante una modificación legislativa, el Ministerio del Interior confirmó que el Ejecutivo dispuso que el viernes 10 de octubre de 2025 será feriado con fines turísticos, creando un puente con el feriado trasladable del domingo 12 de octubre.
En las redes sociales, la utilización del término “Día de la Raza” por parte de cuentas oficiales del Gobierno desató una ola de críticas y debates sobre la visión histórica de la administración de Milei en torno a la identidad nacional y la diversidad cultural.
“El cambio no solo es semántico; refleja una forma de entender la historia argentina y su vínculo con los pueblos originarios”, señaló una especialista en políticas culturales.
Hasta el momento, el Ejecutivo no emitió un comunicado oficial que justifique el cambio de denominación, aunque la medida ya se refleja en la comunicación institucional y el calendario de feriados.