Organizaciones civiles apuntan a siete estados donde se denunciaron prácticas discriminatorias y uso excesivo de la fuerza
Una coalición de organizaciones lideradas por la Unión Estadounidense de Libertades Civiles (ACLU) lanzó este miércoles una campaña nacional para exigir mayor transparencia en el accionar policial y justicia frente a los casos de abuso de poder en distintas regiones de Estados Unidos.
La iniciativa se focaliza en departamentos policiales de Tennessee, Massachusetts, Nueva York, Arizona, Misisipi, Minesota y Kentucky, donde investigaciones federales previas habían identificado patrones sistemáticos de mala conducta, discriminación racial y uso excesivo de la fuerza.
Este movimiento surge en paralelo al anuncio del Departamento de Justicia (DOJ) de Estados Unidos, que informó el cierre de varios acuerdos de reforma con fuerzas policiales locales. Estos acuerdos, que fueron impulsados durante la administración Biden, incluían medidas de supervisión y monitoreo tras los casos emblemáticos de Breonna Taylor y George Floyd, dos ciudadanos afroamericanos asesinados por policías en 2020.
La decisión de desactivar estos mecanismos de control fue duramente cuestionada. Jenn Rolnick Borchetta, subdirectora del proyecto policial de la ACLU, sostuvo:
“No se trataba de hechos aislados, sino de prácticas sistemáticas que afectaban de forma desproporcionada a personas racializadas.”
Entre 2021 y comienzos de 2025, doce departamentos policiales fueron investigados por el Gobierno federal bajo la figura de “patrón o práctica” de conducta indebida. En muchos de esos casos se detectaron abusos constantes y violaciones a los derechos civiles.
Frente al retroceso en las políticas de control, las organizaciones promotoras de la campaña buscan ahora mantener viva la presión pública y fomentar reformas desde la sociedad civil, con foco en la rendición de cuentas, el acceso a la información y la protección de las comunidades más vulnerables.
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