Carlos Lisanti y Gabriela son vecinos de Pablo Nogués, y hace casi una década decidieron reinventarse con un proyecto que hoy no para de crecer: cultivan más de 20 mil plantas hidropónicas en un invernadero de mil metros cuadrados, sin usar agroquímicos, con una producción 100% sustentable.
La iniciativa se llama “Del Agua Venimos” y nació en 2016, aunque la semilla del proyecto se había plantado muchos años antes. “Empezamos a pensar en hidroponía en el año 2005, cuando uno de nuestros hijos volvió de un viaje con mucho entusiasmo por esta técnica. Él venía de una experiencia con producciones orgánicas, y nosotros desde el lado administrativo y contable. Así fue que lo intentamos”, contó Carlos.
Una técnica que podría cambiar el futuro de la alimentación
La hidroponía gana terreno como una respuesta concreta a los desafíos alimentarios que se vienen. La FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación) asegura que con el crecimiento de la población mundial, será indispensable incorporar métodos como este para garantizar el acceso a alimentos sanos y sustentables.
En países como Japón, Israel o Estados Unidos, la técnica está más avanzada gracias a la inversión en innovación. En Argentina, aún falta acceso a tecnología e insumos, que además se ven afectados por el dólar. Aun así, Carlos es optimista: “Notamos un interés creciente. Ya van dos ediciones del Congreso Nacional de Hidroponía, donde cada vez hay más gente comprometida”.

Diversidad de cultivos y venta directa
En su invernadero ubicado en Malvinas Argentinas cultivan una gran variedad de hojas: lechuga, rúcula, pak choi, mizuna, tatsoi, mostaza roja y más. Venden a restaurantes, ferias y también al público en general. Aunque no cuentan con certificación orgánica, utilizan solo productos biológicos. “Cada vez hay más laboratorios que desarrollan productos sustentables para este tipo de producción”, explican.
Gracias al uso de sensores y controladores climáticos, pueden mantener la temperatura, la humedad y prevenir enfermedades. “Tuvimos que aprender todo desde cero. Hoy la tecnología nos permite ser más precisos y eficientes”, aseguró Gabriela.
Con una mirada enfocada en el futuro, esta familia de Pablo Nogués demuestra que es posible producir alimentos saludables, sin contaminar y con un impacto social positivo. La hidroponía no es solo una técnica, sino una filosofía de vida.
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